1°. En primer lugar entiendo que es absolutamente comprensible la sensación de desazón sufrida por la familia del joven fallecido y su desesperación por encontrar al culpable de tan lamentable hecho.
2°. En cuanto a las expresiones vertidas, rechazo en forma enfática los dichos pronunciados por el padre del mencionado joven, en cuanto a que hubiera puesto “palos en la rueda”, “tirado papeles” o “tomado rabia” a alguno de los integrantes de dicha familia.
3°. Ante la gravedad de las citadas expresiones, exhorto y exijo al Sr. Mario Dorado que si tan seguro está de lo que dice, lleve sus acusaciones ante la Justicia a efectos de dilucidar si como él dice alguien “trancó” dicha investigación.
4°. Como siempre en mi vida, en mi carrera profesional y judicial, no me oculto, nunca me he ocultado, y siempre he dado la cara en todas las investigaciones que he llevado a cabo, incluso habiendo hablado en una oportunidad con el Sr. Mario Dorado para explicarle en detalle lo que se había hecho o dejado de hacer en el expediente y manifestándole en forma expresa que el mismo estaba a su disposición para que él o un abogado de la familia lo examinara cuando y donde quisiera.
5°. Las expresiones atribuidas a la Sra. Jueza corren por cuenta de quien las realiza.
6°. Asimismo, si el Sr. Mario Dorado o alguno de los policías que él menciona me atribuyen la supuesta pérdida de algún documento relacionado con el expediente, sería bueno que, primero, digan a qué documento se refieren y segundo, que sepan también a este respecto que estamos en un Estado de Derecho en que los Tribunales siguen funcionando y que de ser cierto tal extremo, lo que adelanto es absolutamente falso, me van a encontrar siempre dispuesto a dar la cara y a enfrentarnos de ser necesario en un Juzgado para que cada uno explique las razones de sus dichos.
7°. Por último, quiero manifestar que mi actuación fue transparente, cristalina, y estuvo bajo el control tanto de los abogados Defensores de los diversos indagados, como del Fiscal Departamental de 1° Turno, Dr. Luis Pacheco, quien mientras yo estuve al frente del Juzgado de 2° Turno y a pesar de tener el expediente en vista en varias oportunidades, jamás pidió el enjuiciamiento de persona alguna.
Desde ya reitero mi absoluta solidaridad con los familiares del joven Dorado y mi frontal repulsa a aquellos funcionarios que valiéndose del dolor ajeno intentan cobrarse viejas cuentas de las cuales hechos recientes son muestra clara de la interna que a mi respecto se creó en el departamento de Maldonado.