De todas formas, aclaró que no hubo incidentes ni personas lesionadas durante la actuación policial. Esto ocurrió tras la frustrada actuación de dos inspectores de la Intendencia, cuyas advertencias fueron desoídas por los organizadores de la improvisada fiesta clandestina.
La Policía estimó que unos 1.000 jóvenes, consumiendo alcohol “y otras sustancias” fueron contabilizados en la madrugada de Navidad, en el local que fue clausurado a fines de los ’90 debido a los disturbios que ocasionaba a los habitantes de las costosas residencias de la zona.