En su oratoria, manifestó la necesidad de “apuntar a las leyes” para reducir los siniestros de tránsito.
“Creo que la parte legal es lo que más nos ata las manos”, apuntó. Yo mismo he visto (a motociclistas) toreando a los inspectores y ellos tienen que aprender a controlarse porque, si se descontrolan, terminan hasta perdiendo el trabajo”, añadió.
Manifestó que había que buscar alguna solución “que sea realmente rígida” y “no darle leyes a los fiscales” donde tengan “tanta libertad (para solicitar) prisión domiciliaria o un resongo”, opinó.
En esa línea dijo que la aplicación de las leyes da margen para la opinión de fiscales: “De un tirón de orejas a cinco años de prisión, depende un poco la opinión del fiscal”.
“Creo que las leyes tienen que ser más estrictas y apuntar a la seguridad en el tránsito”, cerró.
Por su parte, el actual alcalde, Wilmar Montero, también habló de aplicar más severidad en las leyes. “Hay que empezar a tomar medidas más drásticas en cuanto al tema del tránsito en Pan de Azúcar, Maldonado y Uruguay. Es algo generalizado”.
“Planteamos seguir generando herramientas para tener más eficacia a la hora de hacer una intervención junto con la Policía. Que sean más duras las sanciones”, sostuvo.
Asimismo, Montero señaló las limitaciones del cuerpo inspectivo: “Puede hacer la notificación o el control, pero no puede hacer persecuciones. Muchas veces el inspector está parado en la esquina y pasa a alta velocidad una moto en una rueda sola y el inspector no puede hacerle una persecución”.
“Necesitamos tener más herramientas para ser más eficientes. Está faltando conciencia colectiva y cultural”, concluyó.