Explicaron que esta especie habita naturalmente los cerros y la costa del balneario y que también se ha adaptado a la vida dentro de la ciudad. “El problema para ellos viene cuando no encuentran la forma de volver al lugar donde salieron, se desorientan y en muchos casos terminan atropellados”, señalaron.
“Afortunadamente todo salió bien y aunque se trata de un macho grandote, fuerte e imponente, la situación pudo ser manejable”, comunicaron.
El Centro Educativo de Cría y Rescate de Reptiles, Alternatus Uruguay, enfatizó que “por nada del mundo” hay que ofrecerles comida. Además aconsejó no intentar manejarlos si no se cuenta con el conocimiento necesario, ya que “son animales grandes y fuertes que pueden lastimar si uno los confronta”.
Foto: Captura de Instagram de Alternatus Uruguay