Durante la jornada se cumplirá una tarea de disuasión, advirtiendo a las personas que no beban alcohol si posteriormente van a conducir. Se controlará la velocidad, el grado de alcohol en sangre y que no se realicen “picadas” en las vías públicas. Luzardo recordó que según la ley, aquellos que sean detectados manejando con un nivel de alcohol superior al permitido sufrirán la suspensión de la libreta de conducir por un período de entre seis meses y un año, si es la primera vez. Para los reincidentes va hasta los dos años y si se superan las dos infracciones, la ley prevé la suspensión definitiva del registro.
Los puestos de control estarán integrados por inspectores municipales y efectivos policiales. “Una vez más vamos a trabajar en conjunto. Entre otras cosas vamos a controlar la documentación de los vehículos. Esto ha dado buen resultado, se han detectado varios vehículos, en especial motos, que estaban denunciados como hurtados”, señaló el jerarca.