Trabajan desde agosto de 2008 en Maldonado, tanto en el seguimiento de los pacientes como en la orientación para quienes deben tratarlos. Se reúnen el segundo y cuarto viernes de cada mes, a las 15:30, donde funciona la Liga Mayor en el Campus, para asesorar a las personas.
En esa tarea, preocupa particularmente la situación del Psiquiátrico de San Carlos que todavía espera reformas para mejorar la internación. Allí, dijo Cerviery, siguen mezclándose hombres y mujeres en tratamiento, a además conviven con reclusos con problemas psiquiátricos.
También preocupa la falta de aplicación del Programa de Salud Mental, que parece estar “en un cajón”, indicó Cerviery.
La mujer cuestionó los criterios de atención, que perjudican a las personas con trastornos ajenos al consumo de drogas y dejan de lado a pacientes con patologías como la bipolaridad, la esquizofrenia o trastornos del comportamiento.
Opinó que mucha gente no cuentan con información sobre estas patologías, no saben a dónde recurrir cuando les dan un diagnóstico o necesitan apoyo para contener a un familiar enfermo.
“Apostamos a que se puede recuperar, a que no se conformen con una medicación, a que apelen a un trabajo terapéutico que les permita insertarse en la sociedad e incluso trabajar”, recomendó Cerviery.