Al momento de la consulta se le detectó fiebre, que previamente no tenía, y fue internado. Comenzó precozmente tratamiento con antibióticos, “pensando que se trataba de una infección en la rodilla”.
Explicó que, a las pocas horas, “se comienza a instalar un cuadro de meningitis y rápidamente se efectúa el traslado a un CTI privado, en donde fallece a las pocas horas”.
Sostuvo que el procedimiento y la atención brindada fue oportuna y adecuada, en cuanto a los protocolos existentes y sobre todo en el desempeño del equipo de salud actuante, que rápidamente detectó algunos síntomas que derivaron en su rápida internación e inicio de tratamiento.
Agregó que el meningococo tiene la particularidad de convertirse velozmente en fulminante. Aseveró que el meningococo es una bacteria y que existen en la población portadores sanos y personas susceptibles que pueden desarrollar la enfermedad, que va de cuadros culminantes a fulminantes, siendo difícil pronosticar la evolución de cada caso.
“En muchas ocasiones – como la del niño fallecido- la meningitis se relaciona con el meningococo y se desarrolla la meningococemia, una enfermedad sistémica que presenta una encefalitis más evidente”, resaltó.
“A los contactos cercanos del niño se les realizó oportunamente tratamiento profiláctico con antibiótico.
El meningococo se contagia por gotitas respiratorias y por contacto directo. En esta oportunidad, se trata de un caso aislado”, finalizó.
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