LA MANSIÓN DE JOSÉ IGNACIO
El zurdo Igarza vive en Emiratos Árabes pero ocasionalmente viaja a Uruguay. Durante 2022 pasó varios meses en Maldonado procurando, entre otras cosas, intermediar en un negocio millonario: la venta de “Las Portuguesas”, una mansión –4500 metros cuadrados construidos y ocho suites– terminada en 2006 para un alemán de nombre Wilfred que había hecho una fortuna en la hotelería y la había perdido en la bolsa.
Igarza cuenta que Wilfred había sido “estafado” con la venta de su propiedad por lo que él lo estaba ayudando –a pedido de una inmobiliaria– a judicializar el tema para cobrar los US$ 10 millones que pretendía el alemán, aunque hay quienes dicen que la propiedad tenía un valor inferior. A cambio se quedaría con una comisión por el resultado de esa gestión.
Pero Wilfred –un hombre conocido en José Ignacio por sus habanos caros y su humor errático– había tocado fondo y ni siquiera tenía para pagar abogados, según el relato de Igarza. Necesitaban a alguien que pudiera mover las cosas de forma rápida en Maldonado. Igarza conoció a Astesiano en enero de 2022 a través de un amigo en común, que se lo presentó como un actor con “la fuerza suficiente” para poder mover contactos judiciales en el departamento y “solucionar el tema”.
Según Igarza, Astesiano decía que tenía “contactos y allegados a poder” para presentar las pruebas de la estafa. “Era lo único que precisábamos para sacar adelante la negociación”, señaló con la aclaración que se movían dentro de la legalidad.
Durante varios meses –hasta el 19 de setiembre– Igarza le insiste a Astesiano para que cumpla con su rol de facilitador. En el intercambio que figura en los chats Igarza lo apura ante la posibilidad de que el alemán cerrara el negocio con otros actores: la inmobiliaria y un conocido escribano que trabaja para el estado.
"Hay que hacer que esto salga rápido!! Que Wilfred se lleve 2 millones libres y con eso se soluciona todo aparte de lo que nos corresponde a nosotros", le escribió el contratista al 8 de mayo.
"Lo se pero te voy a mostrar algo solo nosotros podemos vender x eso el otro lo tiene agarrado de las bolas", contesta Astesiano.
Igarza retruca: "Ale si para esta gente era Negocio con 9 millones imagínate si pueden arreglar todo por 7 millones???"
Pero el sentido de urgencia que le imprimía Igarza en sus mensajes no lograban una reacción de su socio de ocasión.
“Ale muy buen dia! Al menos escribi para putearme”, le escribió el 28 de junio.
Incluso se llegaron a reunir en dos ocasiones en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva con el alemán Wilfred asistiendo a la reunión. “Dijo que tenía todo arreglado en Maldonado, todos los contactos”.
Sin embargo, como en tantos otros casos, el excustodio no cumplió. “Compré yo, como compró todo el mundo”, se lamenta Igarza ahora, señala la crónica del matutino capitalino.