Melman explicó que los planes de entrenamiento “copiados de internet” no contemplan edad, estado físico, enfermedades previas ni antecedentes articulares, y remarcó que el ejercicio debe ser siempre personalizado. “Lo que para una persona es leve, para otra puede ser de alta intensidad y resultar peligroso”, señaló.
Indicó que, especialmente a partir de los 40 o 45 años, la prescripción del ejercicio debería realizarse tras una evaluación médica preparticipativa, que permita definir qué tipo de actividad es segura y hasta qué nivel puede exigirse el cuerpo sin generar lesiones.
El especialista también cuestionó las aplicaciones que ofrecen rutinas genéricas para todo público y aclaró que la tecnología puede ser una herramienta útil solo cuando el protocolo fue diseñado de forma individual, luego de exámenes clínicos y físicos.
Finalmente, subrayó que el entrenamiento no debe basarse en modelos irreales promovidos en redes, muchas veces asociados al uso de sustancias prohibidas, como esteroides, y llamó a priorizar la salud por sobre la estética o las modas del momento.