La firma de la adjudicación puso fin a un proceso que se extendió más de lo previsto y que implicó que, durante al menos 15 días, los trabajadores del lugar no pudieran desempeñar sus tareas. Finalmente, tras resolverse la situación, el espacio volvió a funcionar.
Las demoras se debieron al cumplimiento de formalidades y puntos en común de acuerdos necesarios para la adjudicación.