“Ahora estamos hablando por un bebedero”, porque no se cuenta con una forma adecuada para la provisión de agua a los operarios, pero “hasta que no haya una denuncia la empresa no va a ceder. No se reclama nada de lujo, sino condiciones normales de trabajo”, afirmó.
Como se informara oportunamente, Cabrera instaló un campamento frente al aserradero en noviembre pasado, tras haber sido despedido “por mala conducta”, según alegó la patronal.
Recordó que la justicia ordenó su restitución en diciembre y destacó que en marzo de este año un Tribunal de Apelaciones ratificó el fallo en primera instancia, que había sido apelado por la empresa.
Destacó que la sentencia se puede consultar a través de internet. “No es inventado como dice la empresa. Por suerte la justicia falló a favor de la verdad, de los trabajadores. Y seguiremos tratando de que la empresa reconozca al sindicato”, señaló.