La sentencia fue dictada el pasado 21 de julio mediante un proceso abreviado.
El condenado, un adulto que no tenía vínculo familiar con las víctimas, se ganaba la confianza de niños y niñas, en su mayoría menores de 13 años, mediante regalos, premios y paseos para luego llevarlos a su domicilio, donde cometía los abusos.
Durante la investigación se realizaron allanamientos, se incautaron dispositivos electrónicos, se analizaron esos equipos, se tomaron declaraciones anticipadas a las víctimas y se practicaron pericias médicas y psicológicas.
La Justicia lo condenó como autor de reiterados delitos de abuso sexual especialmente agravados, reiterados delitos de abuso sexual, reiterados delitos de retribución o promesa a menores de edad para que realizaran actos sexuales o eróticos y almacenamiento de material pornográfico.