Los argentinos siguen siendo el grupo mayoritario en consultar y, en forma primaria, las operaciones que se concretan con más anticipación son, según Bistiancic, “de valor medio para arriba”. “Casas grandes, apartamentos de categoría superior”, agregó.
Bistiancic también se manifestó preocupado por las denuncias de estafas y de alquileres por fuera de la legalidad en el rubro inmobiliario que lesionan la imagen del sector. “Siempre lo miramos con preocupación. Porque cuando se habla de los inmobiliarios se involucra a todo el mundo”, se quejó.
El operador considera que se debe “diferenciar” a los operadores inmobiliarios de los que se manejan por fuera del sistema formal. “Cuando el año pasado se procesó a una persona y se habló de la empresaria inmobiliaria que había hecho una gran estafa no era una inmobiliaria registrada. Era una persona que hacía negocios inmobiliarios truchos. Entonces no la podemos comparar con nosotros que tenemos todos los permisos: un aval bancario que respalda cualquier posible omisión de pago o problemas, donde estamos regulados por la DGI, por el BPS, el Ministerio de Turismo”, precisó.
En esta línea, recordó que las inmobiliarias formales ofrecen garantías reales. “El problema es que la gente no tiene que hacer negocios con personas que no estén debidamente inscriptas y registradas, porque no le ofrecen las garantías”, dijo.