La investigación les puso en la pista de un joven de 16 años de edad que podía ser el autor e ideólogo de la sucesión de robos que se estaban cometiendo.
Detenido, el chico negó rotundamente haber tenido algo que ver con lo que estaba pasando, pero los funcionarios policiales habrían reunido evidencias que les permitiera contradecirle, por lo que avanzaron en poner en conocimiento de la juez letrado de San Carlos lo que habían hallado.
LE PIDIÓ ASISTENCIA PSICOLÓGICA
El aviso al juez marca la convicción de los investigadores policiales de que allí había un caso, pero al informar a la magistrado, asumieron también que sería ella quien determinara en definitiva cómo actuar con el chico, más que para detener lo que pasaba, para ayudarle en su futuro.
La juez parece que tomó el caso con la misma convicción, porque luego de sopesar los elementos que reunieron los policías, decidió que se le interne en dependencias del INAU por 30 días para ser sometido a un peritaje psicológico por técnicos de la institución.