La camioneta quedó frente al establecimiento Charrúa Hill y su único ocupante no experimentó lesiones. Una espirometría practicada por la Policía de Tránsito reveló que el hombre circulaba alcoholizado: tenía 4.00 gramos de alcohol por litro de sangre, cuando lo permitido para conducir es 0.3 y en tanto el límite para pasar a una falta penal es de 1.2.
Según la tabla de Dubowski, que describe los signos y síntomas asociaciados a la alcoholemia, en un rango de 3.5 a 5.0 la persona corre riesgo de entrar en coma.
Con ese grado de alcohol se registra "disminución o abolición de reflejos, inconsciencia completa, coma, anestesia, Hipoterrmia, incontinencia de orina y fecal, trastorno circulatorio y respiratorio. Posible muerte".
Teniendo en cuenta la cantidad de vehículos que circulan por la zona a esa hora y la concentración de alcohol en sangre, podría haberse tratado de una verdadera tragedia.
(producción y foto: Martín Clavijo)