La instancia tuvo como objetivo analizar la reforma del Código de Proceso Penal que actualmente se encuentra a estudio del Parlamento y que generó cuestionamientos de más de 30 organizaciones sociales y feministas de Uruguay.
El encuentro contó con la participación de Teresa Herrera, Soledad Suárez Navas, María De La Paz Echetto, Ivanna Messano e Ignacio Barlocci, quienes expusieron sobre el posible impacto de los cambios planteados en la situación de las víctimas.
Irene Goncalves, integrante de la Coordinadora 8M Maldonado, explicó a FM GENTE que la actividad surgió a partir de la preocupación manifestada por organizaciones civiles ante una reforma que, según entienden, “deja en una condición muy particular a las víctimas”.
Señaló que para el movimiento de mujeres resulta especialmente relevante analizar estos cambios debido a la cantidad de casos en los que es fundamental preservar a las personas afectadas por delitos y también a sus hijos.
Goncalves indicó que este tipo de encuentros ya se realizaron en otros departamentos y que existe una discusión a nivel nacional sobre el proyecto. “No es la primera vez en que se afectan derechos, se vulneran derechos de poblaciones que ya tienen dificultades para acceder a ellos”, expresó.
Según sostuvo, una de las principales preocupaciones es que las modificaciones puedan generar situaciones donde “la víctima se convierte inmediatamente en sospechosa”, lo que implicaría, a su entender, un retroceso respecto a los avances logrados en materia de protección.
Durante la actividad también expuso la abogada Soledad Suárez Navas, magíster en litigación estratégica por la Universidad de Salamanca y docente de la Universidad de la República, quien explicó el análisis realizado junto a otros profesionales sobre la iniciativa.
La especialista señaló que ese trabajo derivó en un informe que fue presentado ante la Comisión de Constitución y Legislación de la Cámara de Diputados, donde fueron recibidos por legisladores de distintos partidos políticos.
Suárez Navas sostuvo que, a su entender, el problema no se limita a una cuestión de redacción del proyecto, sino que responde a que “no tiene perspectiva de víctimas”.
En ese sentido, cuestionó que durante la elaboración de la iniciativa no se haya convocado a víctimas, organizaciones sociales ni especialistas vinculados a esa temática.
La abogada explicó que las observaciones abarcan a víctimas de distintos delitos, como rapiñas, estafas, homicidios, situaciones vinculadas al crimen organizado y casos donde existen factores de vulnerabilidad por violencia de género, edad o condiciones económicas.
Uno de los aspectos señalados durante la exposición fue la posibilidad de que algunos artículos habiliten investigaciones sobre las propias víctimas o terceros, además de establecer eventuales responsabilidades civiles o penales relacionadas con la difusión de información.
También manifestó preocupación por el alcance de las disposiciones vinculadas a la reserva de las investigaciones y su posible impacto sobre la libertad de expresión y el trabajo periodístico.
Planteó que el camino debería estar vinculado a mejorar los controles, capacitar a los operadores y revisar los mecanismos existentes, en lugar de incorporar medidas que puedan generar temor entre quienes participan del proceso judicial.