SINIESTRO DE TRÁNSITO
Lucía Pereyra tenía dos trabajos. Durante el día trabajaba como cocinera y durante la noche como delivery. Ese 13 de marzo terminó una de sus jornadas laborales y pasó por la casa de su abuela a saludarla, una rutina que mantenía a pesar de estar ocupada, “le dio un beso y le dijo que la amaba”, contó su tía Catalina en conversación con FM GENTE.
En el trayecto a su casa, una camioneta conducida por un joven de su misma edad “giró a la izquierda para doblar, sin frenar, y se la llevó puesta”, relató Catalina.
Lucía falleció casi tres horas después en el sanatorio. Tenía varios órganos comprometidos producto de la hemorragia interna que le provocó el choque.
Cuando todavía estuvo consciente, en el lugar del siniestro, aportó sus datos. Incluso dio el celular de su madre para que le avisaran sobre lo sucedido. “En ese momento no se dio cuenta de la gravedad de ella. Pensó en la moto, se la había comprado hacía poco con mil sacrificios, porque la otra moto que tenía se la robaron y todavía la estaba pagando”, contó su tía.
“Sus últimas palabras fueron ´llamen a mi abogado, este tipo se me tiró´”, dijo Catalina. “Ella venía correctamente por su lado, con el casco puesto, a una velocidad adecuada. Sabía que él tenía la culpa”, agregó.