“Entonces, la medicina y la espiritualidad deben estar muy bien ‘casadas’. Se necesita un médico ‘integral’, que pueda entender qué significa esta criatura que cruzó la puerta y que tenga una actitud fraterna… Que tenga el concepto de compresión más amplia de ese espíritu que tiene ese cuerpo y que, en este momento, tiene su tesoro más sagrado, que es su salud, quebrantada”, expresó.
Manifestó que el profesional debe ayudar a ese paciente con sus conocimientos y con su carga “de ternura y compresión fraterna, para que mismo paciente desee curarse”.
Otro de los disertantes, Javier Pastor, manifestó que su ponencia “busca instalar en la comunidad en general la idea de un ser humano integral”.
Destacó que la Organización Mundial de la Salud le agregó al ser humano dos características más a las que ya poseía: espiritual y ecológico. Dijo que anteriormente era considerado sólo un ente biológico, psicológico y social. “Reconocen que haya un ente espiritual en el ser humano. Y nosotros, como médicos, debemos abordar al ser humano en toda su dimensión y no sólo en el aspecto físico. Tenemos que tener en cuenta sus emociones y la forme cómo se relaciona con su entorno familiar y el medio ambiente”, resaltó.
Explicó que, cuando se generan conflictos, “surgen las enfermedades psicosomáticas, que hoy abundan en nuestra sociedad”. Entre ellas, citó la hipertensión, la artritis y la diabetes, a manera de ejemplo.
En tanto, Renato Perurena agregó que, detrás de toda manifestación física, hay “un componente que tiene que ver con cómo me estoy relacionando conmigo mismo y con los demás”. Explicó que, entonces, se busca “una comunicación” entre el médico y el paciente “de espíritu a espíritu, de alma a alma, como persona y no como una máquina”.
Expresó que, de esta manera, se logra que “cada persona despierte los poderes curativos que cada uno tiene”.
Las entradas para este congreso se pueden gestionar a través de a cuenta número 80731 de Abitab o en el mismo hotel.