Según el coronel aviador Álvaro Loureiro, el piloto tomó la pista poco después que se apagó el motor y realizó una maniobra no salirse del predio hacia la ruta, donde el tránsito de vehículos era intenso a esa hora.
Esa acción hizo “capotar” a la nave, que quedó con sus ruedas hacia arriba. De los seis ocupantes, cinco salieron por sus medios. El sexto fue auxiliado por personal de bomberos, igual que ambulancias, según está previsto en plan de emergencia del aeropuerto para estas situaciones. Si bien sufrieron heridas de diversa entidad, ninguno estaba con riesgo de vida y todos fueron derivados a sanatorios Mautone y Cantegril, detalló el RRPP.
INVESTIGACIÓN
La Comisión Investigadora de Accidentes e Incidentes de Aviación, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional, determinará “fehacientemente” las causas del siniestro durante el lapso que sus miembros crean necesario.
El organismo regulador de estas aeronaves privadas, de matricula uruguaya, es la Dirección Nacional de Aviación Civil. Según Loureiro, todas deben tener su certificación de aeronave de habilidad, para lo cual son sometidas a inspecciones periódicas. A los pilotos también se les exige su licencia.
Por eso cree poco probable que la avioneta estuviera en malas condiciones para volar: “todo esto seguramente está en regla. La aeronave no podía estar operando sin certificación de habilidad porque sin esa documentación no habría despegado. Si tiene antecedentes de fallas, será investigado”.
El aviador explicó que este tipo de incidentes ocurren “de manera aleatoria” y forman parte “del riesgo que conlleva la actividad aeronáutica”. Añadió que “está dentro de las posibilidades que ocurra, pero no necesariamente significa que haya habido negligencia”.
No descartó que, de la investigación, surjan “recomendaciones” o “enseñanzas” para mejorar la seguridad del aeropuerto si se entiende necesario.
mr