La demanda establece que el Estado pasó de pagar un arriendo por el local de 470 mil dólares anuales, a abonarle a Vidaplan, en su calidad de nueva arrendadora, más de cinco millones de dólares, “o sea, diez veces más que a su anterior arrendador”, que era la familia Sagasti.
La denuncia marca que en la misma fecha en que Vidaplan propone a la Dirección Nacional de Casinos la ampliación de la concesión sobre Mantra a la sala del Nogaró, la empresa y la familia Sagasti llegaban a un preacuerdo sobre el arriendo del inmueble de Gorlero. Esto, según acusan, daba tiempo a Vidaplan a lograr su acuerdo con la Dirección Nacional de Casinos.
Está previsto que la sala abra en diciembre.