El avistamiento, como parte del turismo, hay que cuidarlo y preservarlo tanto por los cetáceos como por las personas; no debe haber intervención en el ciclo y por eso hay normas que protegen a los animales.
El caso del proyecto turístico para Isla de Lobos, dijo el jerarca, debe medirse con iguales parámetros: la isla tiene el carácter de reserva y así la mantiene la DINARA y por eso no está permitido el desembarque.
Si bien “es interesante”, calificó, el recurso turístico deberá observar las medidas suficientes para que no haya intervención; Coronel admitió que había conversaciones con jerarcas de la IDM aunque reconoció que el “pero” estaba en que la acción humana no puede terminar con intervención sobre los animales.
“Lo ideal sería que ese turismo se realizara fuera de la etapa reproductiva que en principio sería a contraturno de la temporada turística”, afirmó.