El hombre negó en todo momento la autoría del ilícito. Pero luego la policía le incautó todo tipo de herramientas y efectos apropiados para la comisión de ilícitos de envergadura. Además de ganzúas, palancas para violentar cerraduras de todo tipo y prismáticos para visión nocturna, contaba con unos extraños guantes con iluminación.
Este mismo hombre en el año 1993 había sido intervenido en la misma zona, pero en aquella ocasión no se le pudieron probar ilícitos.