El dirigente remarcó que el objetivo principal es mantener las estaciones como centros de atención: “Abastecemos a nuestros clientes en todas sus necesidades, ya sea en la pista con combustibles tradicionales o en los minimercados. Si en un futuro se carga hidrógeno, también estaremos adaptando nuestros comercios”, explicó.
Insistió en que la transición hacia la electromovilidad debe equilibrar la rentabilidad de los negocios con las nuevas demandas del cliente. “Cada vez más el cliente solicita una atención personalizada, y nuestro objetivo es que la estación siga siendo el lugar donde el consumidor encuentre lo que necesita, independientemente de si su vehículo funciona con nafta, diésel o electricidad”, agregó.
Otro tema relevante es la presión impositiva sobre los combustibles tradicionales. “Más del 50% del precio del combustible corresponde a impuestos, lo que impacta no solo al consumidor final, sino a toda la cadena productiva”, explicó.
Sobre la implementación de autoservicio en los surtidores, Sanguinetti se mostró crítico: “No le veo un beneficio mayor. Hoy en día trabajan más de 8.300 uruguayos en el sector. ¿Cuál sería el objetivo de quitarle el empleo a esos trabajadores?” Además, destacó que experiencias similares en otros países latinoamericanos no resultaron exitosas. “Cada vez más se busca que el servicio sea personalizado y cercano”, afirmó.
En el balance de ventas, el dirigente explicó que la adopción de vehículos eléctricos está generando cambios: “En zonas urbanas de mayor poder adquisitivo se ha perdido venta de gasolinas, mientras que en otras áreas, como el agro, la actividad se mantiene estable”.
Respecto a la seguridad, reconoció que los incidentes de violencia no han aumentado en número, pero sí en virulencia: “Es un problema multicausal a nivel social, de falta de respeto por la vida de los demás”, concluyó.