La información fue publicada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, que sostiene que varios gobiernos no han logrado aplicar medidas efectivas para impedir el ingreso a sus mercados de productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que durante años trabajadores y empresas de su país debieron competir con productores extranjeros que obtienen ventajas de costos a partir de estas prácticas.
Además de Uruguay, la investigación alcanza a economías como Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y la Unión Europea, entre otros socios comerciales de Estados Unidos.