¿Cómo fue el engaño a los accionistas canadienses?
El hombre que fingió ser Salvador Ferrer, el presidente del Banco República, mantuvo una conversación telefónica con los socios canadienses de Aguiar para engañarlos con el cuento de que el banco, por disposiciones internacionales, no había podido girar las utilidades del negocio a los accionistas.
Los canadienses, Jhon Pollesel y Brian Montgomery, eran los inversores de la planta de cannabis medicinal Boreal Uruguay Ignapin S.A., instalada en Salto y dirigida por Aguiar.
La misma fue inaugurada en el año 2020 y prometió ser “la planta de procesamiento de cáñamo medicinal más grande de América Latina”. Disponía de casi 5000 metros cuadrados y una capacidad de producción de hasta 20 toneladas por día. Llegaron a trabajar en ella 400 empleados y prometía generar 1000 puestos de trabajo directos e indirectos.
De acuerdo a lo que se conoció a través del caso, se habrían invertido en su construcción unos ocho millones de dólares y dos millones de dólares habría quedado de deuda a los proveedores.
Se estima que la malversación de fondos que Aguiar cometió alcanza los 19,5 millones de dólares.