El empresario reveló en dialogo con La Nación + que el evento costó aproximadamente cuatro millones de dólares y contó con una estructura traída desde Brasil en 20 camiones, además de 36 mil flores importadas, champagne Cristal y una vajilla grabada en oro con sus iniciales.
Scarpa también confesó que la celebración tuvo un doble propósito: además de cumplir una promesa a su esposa, Enriqueta, de organizar una gran fiesta en su honor, buscaba consolidar acuerdos financieros para expandir su negocio.
A pesar de su retiro del centro de la escena, Scarpa asegura que su legado perdura. Actualmente, planea producir una serie basada en su historia, titulada Don Scarpa, y ha publicado un libro en el que cuenta su versión de aquellos años de esplendor.
Aunque su mansión ya no le pertenece, el empresario sigue vinculado a Punta del Este y, en ocasiones, es invitado a participar en eventos en su antigua residencia, recordando el tiempo en que fue el anfitrión de las noches más exclusivas del verano esteño.