Los funcionarios observan con preocupación el impacto que las máquinas irregulares pueden tener en las zonas más carenciadas de Maldonado. Consideran, en este sentido, que estas máquinas nunca son fiscalizadas.
Es por esto, que la gremial estima que una ley que regule la situación no será solución para este problema. “Zonas que nunca van a poder ser controladas. Porque si no hay un control o una voluntad de controlar no nos van a decir que mañana con una ley de regulación lo van a poder controlar”, enfatizó Villalba.