La última propietaria fue una firma formada por tres inversores, uno de ellos el ex director técnico de la celeste, Héctor “Pichón” Núñez.
Las divergencias entre los socios provocaron el cierre del complejo, que con el correr del tiempo pasó a otras manos y ya no volvió a abrir sus puertas.
Fue el primer complejo del balneario construido por Pedro Risso en 1880.