Esta estrategia turística vinculada a la protección de los cetáceos se impulsa en Uruguay desde el año 2002. Entre Maldonado y Rocha hay 9 torres de observación con información interpretativa, que facilitan la búsqueda de la ballena franca austral. Además, hay decenas de puntos adicionales como elevaciones naturales y faros.
En Maldonado las torretas están ubicadas en Piriápolis, Punta Colorada, Punta Negra, Piedras del Chileno y Punta Salinas. Los puntos adicionales de avistamiento son: Punta Ballena, La Barra, Manantiales y Faro de José Ignacio. Se espera que entre julio y octubre, turistas y locatarios puedan apreciar uno cien ejemplares de esta especie.
Los promotores de esta iniciativa dicen que las cualidades propias de las ballenas (los animales más grandes del mundo) junto al turismo responsable de avistaje pueden aportar, además de importantes divisas, un modo de acercamiento a la especie avistada y un entendimiento del ecosistema en el cual se encuentran.
Las ballenas francas, que pueden llegar a vivir más de 100 años, miden entre 14 y 16 metros y alcanzan unas 45 toneladas de peso. Son características las callosidades que presentan en su cabeza, lo cual permite a los científicos identificarlas y hacerles un seguimiento en su viaje desde las costas del sur de Brasil hasta el sur de Argentina.
La ballena franca austral debe su nombre a su docilidad y su fácil relacionamiento con los seres humanos. Para garantizar la seguridad de los cetáceos y de las personas, Uruguay generó en los últimos años normas que regulan el avistaje.