El organismo internacional comunicó que tomó conocimiento de la situación e inició de inmediato una investigación para determinar qué ocurrió y establecer las posibles responsabilidades.
A través de un comunicado oficial, FIFA fue contundente: “condena firmemente el racismo, el odio y la discriminación en todas sus formas”. Además, remarcó que este tipo de acciones “no tienen lugar en el fútbol, en la Copa Mundial de la FIFA ni en ningún lugar de la sociedad”.
Desde la organización del Mundial destacaron que el torneo busca ser una celebración de “unidad, diversidad y respeto”, al reunir a personas de diferentes culturas y comunidades de todo el mundo.
“Cualquier persona que actúe de una manera que socave estos valores no es bienvenida en nuestro juego”, señaló FIFA.