Sin embargo, no había anestesista para practicar una cesárea y tampoco había autorización de la directora para trasladar la paciente a un sanatorio local, le dijeron a Christian. También le informaron que no había camas en nosocomios de Montevideo.
Ante esta situación, el equipo médico resolvió dejar a Mariana internada y "suministrarle inyecciones y calmantes". Le sacaron el monitor cardíaco fetal para permitirle descansar mejor. En la mañana volvieron a colocárselo pero no se detectaron los latidos del bebé. Contó Christian que luego le hicieron una ecografía en el hospital y tampoco y que después la derivaron al sanatorio Cantegril, donde le confirmaron que el bebé había muerto.
La joven fue sometida a una cesárea, donde según los especialistas se detectó una importante infección que puso en riesgo el útero de la mujer. No obstante, Christian sostuvo que Mariana cumplió rigurosamente con los controles del embarazo y que nunca le detectaron infecciones. Tampoco le cerraron otras explicaciones aportadas por la ginecóloga que la atendió.
El caso está ahora en manos de la justicia penal de 2º Turno de Maldonado.