Se cursó la identidad del joven y se obtuvo en respuesta rápida que ese muchacho debía estar encerrado en su casa cumpliendo con una orden de arresto domiciliario de 60 por la comisión de un delito anterior. La orden había sido impartida por el juzgado Penal de 4º turno.
Los efectivos policiales decidieron marchar con el joven a la comisaría. Se le comenzó a interrogar sobre qué hacía en la calle cuando estaba bajo arresto domiciliario y sus respuestas le enredaron rápidamente en unos hurtos que se habían cometido en la zona denominada Bervely Hills.
En presencia de un mayor responsable del muchacho, se decidió ahondar el interrogatorio. Se supo que había ingresado en dos oportunidades a una misma finca del barrio Bervely Hills. De allí se llevó un televisor con pantalla de plasma, y un juego de cubiertos de mesa.
Cuando le preguntaron sobre los bienes robados, el joven respondió que los había vendido en el barrio Kennedy.
Sin ir más lejos, dijo que el pasado miércoles 22 de octubre había robado de la terminal de ómnibus de Maldonado una moto Suzuki azul con motor de 100 centímetros cúbicos de cilindrada, a la que abandonó en el barrio Biarritz.
Los policías comenzaron a indagarle por hechos que no estaban resueltos. Entre ellos, se le preguntó sobre diversos bienes encontrados en las inmediaciones y fuera de un chalé de una de las zonas que frecuentaba.
Entre los bienes que aparecieron fuera del chalé figuraban un bolsa y una gorra de lana. El joven dijo que eran todas cosas suyas que debió dejarlas tiradas, el lunes 13 de octubre, cuando ingresó al chalé mediante la rotura de la puerta. Del chalé se llevó un televisor Philips con pantalla de 42 pulgadas, pero dejó sus cosas abandonadas.
El caso fue informado al juzgado Penal de 10º turno. La juez a cargo dispuso en las últimas horas iniciarle proceso como adolescente infractor (procesamiento en los mayores) por encontrar evidencias de que fue autor de tres delitos de hurto en reiteración real.
Atendiendo que el acusado había roto la orden de arresto domiciliario, la juez le impuso ahora su internación en dependencias del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay, INAU, donde deberá recibir orientación y apoyo para modificar su conducta delictiva durante los próximos 60 días.