Explicó que Maldonado es un departamento “con una oferta laboral interesante y gente acostumbrada a cambiar de trabajo con frecuencia”. Esto dificulta el enrolamiento de nuevos soldados y complica, además, contar con personal capacitado. “Un soldado se retira a los 20 o 25 años de servicio y reponerlo es muy difícil, porque ingresan jóvenes a los que lleva muchos años formar o son inestables laboralmente”, detalló.
Orrego añadió que la formación apunta, prioritariamente, a las misiones de paz y la custodia perimetral de cárceles. Preocupa, en este sentido, la preparación de soldados para sustituir cada año a los contingentes que llegan del exterior.
En la actualidad, el batallón Nº4 tiene 227 soldados, de los cuales más de 30 están en misión y medio centenar se encuentra haciendo estudios o cursos en otros destacamentos.