El encuentro, al que también asistió la senadora y futura primera dama Lucía Topolansky, versó sobre “proyectos e inversiones”, según contó Mujica en una breve conversación con los medios uruguayos y argentinos que aguardaban a la salida de la chacra.
Mujica destacó que Liberman “pertenece a una clase social con disponibilidad de recursos”, es "obvio que sus vinculaciones son importantes con gente que “tiene capacidad de invertir” y también de convencer a otros para que sigan sus pasos en Uruguay. “Como futuro presidente, tengo que decir que fue un almuerzo un poco interesado. Peleando por los garbanzos de mis uruguayos, de que venga gente a invertir”, explicó.
Añadió que el empresario tiene “una visión positiva del Uruguay” y que está interesado en que “la transmita a otra gente”. “Tenemos que cultivar la imagen de país serio y cumplidor.", advirtió Mujica. "Sé que en Uruguay tenemos problemas de seguridad pero, al lado de lo que está pasando en el resto de América Latina somos campeones mundiales. Una especie de campeones mundiales de cuarta, pero sí. Tenemos que tratar de sacar partido de eso", añadió.
También fue consultado sobre el conflicto binacional por Botnia y sus contactos con los ambientalistas de Gualeguaychú que mantienen cortado el Puente San Martín. “Yo me reúno con Dios, con el Purgatorio y con el Diablo, siempre peleando por los garbanzos de los uruguayos”, contestó, enigmático, el primer mandatario mientras el chofer ponía el auto en marcha y periodistas y camarógrafos se atropellaban para seguirle el ritmo.
Según Mujica el encuentro fue propiciado por el ex ministro Jorge Lepra, actual Embajador de Uruguay en Francia, junto a quien conoció a Liberman "hace algunos años" en la bodega Bouza. "Ahora que estaba Lepra decidimos participar en el asado", aseguró.
A la misma hora, también participó de una reunión el empresario y ex director de Planeamiento de la Intendencia nacionalista de Enrique Antía, Daniel Chiacchio.