En diálogo con la Contratapa de la revista de FM GENTE, reflexionó sobre los cambios en el trabajo sexual y la evolución de la mirada social sobre la actividad. “La sexualidad es un movimiento grande. Está más comprendida, no está tan mal vista”, afirmó.
Destacó que no cualquiera puede desempeñarse en este oficio. “Son gente que se dedica a esto. La mujer tiene que salir a lucharla. Es una situación muy difícil”, comentó. También explicó que el perfil del trabajador sexual cambió con el tiempo: “Hoy por hoy, ya no es un trabajo rápido. Ahora tienen que charlar con el cliente, que a veces viene a hablar de política, de la familia o de sus vidas”.
La relación con los clientes también se transformó. “El hombre siempre busca la charla con la chica. A veces la invita a salir, a cenar o a bailar. El turista quiere conocer Punta del Este, y a veces no tiene con quién, así que invita a la chica”, relató.
Según Naná, incluso pueden surgir sentimientos. “Las chicas también se enamoran de los clientes. La chica está trabajando; no puede darse cuenta el cliente de que ella está enamorada”, aclaró.
El control sanitario es una de las prioridades en su casa. “Las chicas, todos los meses, tienen que pasar por el médico y hacerse análisis. Tenemos un control. La libreta, cuando vienen del médico, la tienen que dejar para que nosotros la veamos y controlemos”, aseguró.
La casa, con medio siglo de historia, sigue siendo un punto de referencia para muchos. Naná resume su visión del oficio con una frase clara: “Tratamos de compartir consejos a los clientes sobre una vida sexual sana”.