Llevaba una herida de bala en su brazo izquierdo, con orificio de entrada y salida, y otro balazo en el pecho, cerca del corazón.
Realizada la obligatoria denuncia a la policía sobre el ingreso de un herido, el centro de comando unificado envió personal policial al hospital. Luego que hablaron con él supieron que caminaba por las viviendas de barrio Norte cuando escuchó disparos de armas de fuego.
Contó que mientras atendía los disparos para individualizar de dónde provenían y quién los realizaba, se sintió herido. Fue entonces que emprendió la marcha, por sus propios medios, hasta el hospital, donde quedó internado y con un diagnóstico de riesgo de vida.
La sede penal de turno ordenó que el médico forense valorara la salud del herido y que la policía emprendiera la investigación para aclarar lo que había pasado.