Agregó que en dos oportunidades, la concejal Pepi Goncálvez primero y Adimo después, le señalaron al municipio que lo que se construía no estaba de acuerdo a un uso correcto para personas con discapacidad.
La intervención de un arquitecta estableció que se requería entre 10 y 15 cms de ancho por lado más, para que las sillas de ruedas puedan acceder a la vereda y a la sede de los discapacitados motrices.
Se adjunta un fragmento de lo expresado por Garlo en la noche del martes pasado en la sesión de la Junta Departamental de Maldonado.