La zona de la “Brava” es particularmente irregular por los cambios que presenta año a año, e inclusive después de un temporal, a lo que hay que sumar sus canales de “retorno” que son desconocidos por un heterogéneo público que no conoce el mar que tiene delante.
En líneas generales el bañista “no hace caso” de las señales y a veces de las advertencias directas del guardavida.
Otro elemento de atención en la costa son los niños que se bañan con padres que están a 40 o 50 metros de ellos.
Hablando con la Primera Página de La Revista de este lunes, Reyes que rescató a tres surfistas que quedaron a la deriva en medio de un canal el domingo pasado, se refirió al comportamiento de quienes bajan a la playa.