Los inspectores habían detenido a dos chicos, de 15 y 16 años de edad, que circulaban en una moto Baccio Px con motor de 110 centímetros cúbicos de cilindrada. Conducía el chico de 16 años.
Bastó una revisación superficial para que saltara que dos días antes la moto en cuestión había sido denunciada como robada en la Seccional 2ª de policía, con jurisdicción en San Carlos. Ahora los chicos estaban en un problema mayor.
La información oficial pone el énfasis en que el chico de 16 años fue interrogado en presencia de un mayor responsable. Un documento de los ministros de dos tribunales de apelaciones de Familia a la Suprema Corte de Justicia denunció en los últimos días que los jueces del interior no respetan el protocolo cuando juzgan a menores de edad. El documento agregaba que una de las infracciones más frecuentes era interrogar a los menores en ausencia de un mayor responsable.
El chico de 16 años respondió en el interrogatorio que se había hecho de la moto comprándosela a otro joven que vive en cercanías del barrio El Molino. Con esta respuesta, el chico alivió la presión por lo que había hecho: un procesamiento por robo es más grave que uno por receptación (tener un bien robado para sacarle un provecho propio o para terceras personas).
Enviados los datos del caso formalmente a Penal de 4º turno, la juez a cargo se pronunció en las últimas horas iniciando un procedimiento como adolescente infractor contra el chico que conducía la moto, bajo acusación de haber cometido un delito de receptación.
La juez impuso al chico como medida cautelar que deberá concurrir al centro La Estación del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay, INAU, por los próximos 60 días para recibir asistencia y orientación sobre su conducta.
foto: archivo, meramente ilustrativa