El ejemplar, que se alojó en un recinto acondicionado según la especie y cumpliendo con todos los protocolos exigidos para estos casos, permaneció alejado de público para la evaluación de sus aptitudes con el propósito de estimular el desarrollo de comportamientos etológicos propios del animal.
Durante ese período se evaluó si el ejemplar reunía las condiciones necesarias para reintroducirse a la vida silvestre. De acuerdo al protocolo, se estudiaron aspectos como las aptitudes de caza y conductas por estímulo -respuesta ante la presencia humana, donde se desea que el ejemplar muestre desconfianza y actitud de huida-.
Una vez concretado este lapso de prueba y con el aval y las autorizaciones correspondientes en el Ministerio de Ambiente y Dirección de Fauna, se procedió a su liberación. El lugar indicado para su suelta cuenta con hábitats adecuados, disponibilidad de alimento y es un área alejada de carreteras y amparada de la caza, donde además existe una población fija de zorros.
El ejemplar se reinsertó con éxito luego de un mes y 20 días, durante el cual se realizó una
evaluación y un minucioso seguimiento. De esta forma, se garantizan las probabilidades de que se integren a la naturaleza animales aptos y sanos.