El pescador diferenció su actividad de la de quienes usan redes: “queremos separarnos tanto que no tenemos nada que ver con los pescadores de redes. Somos pescadores de Maldonado, que pescamos la corvina negra desde toda la vida, desde nuestras generaciones, desde nuestros abuelos”. En ese marco reclamó controles más efectivos: “no hay un control” y señaló que las medidas vigentes —a su juicio— afectan al pescador a la caña y no a quienes calan redes.
Sobre la normativa, Bruno afirmó que “la veda de la corvina negra ya está vigente” y sostuvo que, por esa razón, “el pescador a la caña tiene que quedar por fuera de la veda”. Asimismo explicó el impacto social y económico de la pesca artesanal: dijo que quienes salen a pescar a la caña generan un ingreso diario y compras en comercios locales.
Como respuesta a la situación, el grupo Pescadores de Maldonado —integrado, según Bruno, por 320 personas— analiza realizar una movilización. “Estamos pensando seriamente en hacer una pequeña movilización con el grupo Pescadores de Maldonado, con Raúl García; somos 320 personas, aquí todos los pescadores de Maldonado, a ver si por lo menos de una vez por todas nos escuchan”, declaró.