“Muchos no conocen el departamento para salir a buscar donde trabajar. Ahora cada uno se mueve por sus propios medios y a veces no tienen dinero para locomoción, andan en bicicleta prestada o a pie, o consiguen dinero de los funcionarios del refugio para un boleto”, detalló.
Algunos son beneficiarios de los Jornales Solidarios, pero según Molina es por un plazo demasiado corto que no da la solución para dejar el refugio. La idea es que “consigan algo donde puedan trabajar por mayor cantidad de tiempo y tener dinero para pagarse una pensión o regresar con sus familias” en el interior del país.
(redacción: M.R.)