Fue diseñada en el centro de lo que sería la planificación del balneario, aunque la urbanización se desplegó de otra manera estableciéndose el eje en su actual emplazamiento.
Al fallecer Francisco Piria en el año 1933, la iglesia fue abandonada sin que se culminara su obra ni se practicaran tareas de mantenimiento.
El desarrollo del área dejó a la estructura en medio de una zona densamente poblada y sin ninguna utilidad más allá de la evocativa de un proceso.
Reproducimos un fragmento de lo señalado en sala por el edil González en la pasada sesión del legislativo.