La aspiración vecinal es que ambos organismos puedan dividir el padrón en dos fracciones, una que quedaría para ANCAP y otra para la Intendencia. “La fórmula está condicionada a ciertos puntos que no son públicos y que están en elaboración, porque son parte de la negociación”, indicó Carbonaro.
La propuesta tiene que ver con el proyecto de futuro del edificio: “Una parte será valorada en función de la condición de patrimonio arquitectónico del edificio y manejada por el municipio. Otro sector será potenciado para una actividad comercial de terceros, con una decisión de ANCAP que es compleja porque tiene distintos aspectos legales y administrativos”, explicó el empresario. Luego declinó dar más detalles sobre el proyecto, según dijo, para facilitar el proceso de negociación y evitar comentarios que pueden interferir con las negociaciones.
Con su proyecto en carpeta, sobre principios de diciembre la comisión vecinal buscará reunir a las autoridades con poder de decisión en el tema.