“Hay una diferencia entre lo que sucede en la red y lo que pasa cuando eso se traslada a la realidad”, expresó, al señalar que varios de los episodios registrados tienen origen en intercambios digitales entre adolescentes.
Indicó que estos comportamientos se difunden con rapidez y generan consecuencias en el funcionamiento de las instituciones. “Mientras está en el espacio privado no se visualiza, pero cuando aparece en un centro educativo pasa a ser parte de lo público”, afirmó.
En ese contexto, remarcó la necesidad de involucrar a las familias y a los propios estudiantes. “Es importante conversar estos temas y tomar conciencia del impacto que generan este tipo de acciones”, sostuvo.
El titular de la ANEP también señaló que los centros educativos cuentan con herramientas para intervenir ante conflictos y que se continuará trabajando en la convivencia dentro de las instituciones.
Además, mencionó que los datos disponibles muestran una percepción creciente de inseguridad entre estudiantes, tanto en el entorno como dentro de los propios centros, lo que incide en el proceso educativo.
“El sistema educativo es un espacio donde los conflictos tienen intervención. Eso es parte de su rol”, afirmó.