Pasaron las horas y cuando fue a buscar su tarjeta, no la encontraba por ningún lado. Consultó entonces al supermercado para ver si ellos la habían encontrado caída, o abandonada en alguna caja.
Así se pudo comprobar que la tarjeta había vuelto a pasar por una caja de ese supermercado pero que otra mujer era quien, no se sabe cómo, había utilizado el plástico para pagar una compra.
La Justicia competente determinó el procesamiento sin prisión de L.A., imputada de un delito de hurto en concurrencia de la reiteración, con un delito de estafa en calidad de autora.
Deberá guardar arresto domiciliario por el término de 60 días.