El documento está orientado a los propietarios de negocios y vecinos en general que reclaman por la presencia de personas que deambulan, piden dinero, duermen en los porches de la casas o ocupan espacios públicos de los cuales las familias optan por retraerse.
Se explica como manejarse en estos casos, que requiere necesariamente la denuncia.
Destacaron que se recogió aportes de actores del sistema judicial y que sólo se busca clarificar para el habitante del departamento cómo funciona el sistema.
Tuvo como origen la sensación de frustración de la población y operadores, porque no sucedía nada con las denuncias.
Aseguraron que los propios fiscales y jueces validan el protocolo.
Existe una estimación sobre que un millón de personas se encuentran durante la temporada en la región.
La cámara no estigmatiza a nadie, enfatizaron Rozemblun e Ilhenfeld, cuyas declaraciones se adjuntan.