Según relató en su anécdota, en la segunda noche del desfile, los novios de las modelos estaban sentados en la primera fila y se los notaba cansados. Teté tuvo una idea para levantarles el ánimo y acordó que, cuando ella dijera “¡Qué noche, Roberto!”, todos se levantaban a aplaudirla “como si hubiera pasado algo extraordinario”.
“No le dije nada a Roberto y nunca pensé que me iba a contestar. Cuando le digo: ‘¡Qué noche, Roberto!’, se paró la primera fila, empezaron a festejar. Él vio eso y me dijo: ‘¡Qué noche Teté!’. Ahí quedó, pero fue como una especie de chiste”, contó entre risas. En el marco de sus desfiles también acostumbraba a causar la simpatía del público con expresiones como: “Luna, noche, Valeria”.