La actividad se encontraba interrumpida desde el 3 de agosto debido a una rotura en la boya, lo que llevó a detener las operaciones en la refinería de La Teja. Esta paralización implicó un costo estimado en 500 mil dólares diarios para el organismo.
Durante los últimos días, técnicos chilenos trabajaron en conjunto con buzos de la Armada Nacional y personal de ANCAP para resolver el problema.
La boya de José Ignacio es de gran importancia para la operativa de abastecimiento de crudo en Uruguay, ya que permite la transferencia de petróleo desde los buques hacia tierra para su procesamiento.