“A eso de las 10 de la mañana, más o menos las condiciones estaban dadas, y salí con la moto”, relató en rueda de prensa.
Recorrió el tramo habitual que está bajo su jurisdicción e iba a regresar al lugar desde donde había partido, sin embargo, “como que algo me decía que siguiera”.
González le hizo caso a su intuición y continuó. Fue ahí que divisó un bulto y creyó que se trataba de un lobo marino: “Seguí haciendo vuelta y vuelta, y en una pensé que era un lobo muerto, porque eso pasa mucho en la playa nuestra, y era el cuerpo del chico”, contó.
El guardavidas, que hace 31 años presta servicio como tal, relató a los medios que el día anterior al hallazgo - el sábado pasado – la madre de Franco Toro “estaba caminando en la costa, y la encontré. Me nació llevarle una remera nuestra diciéndole que el hijo había hecho lo que nosotros hacemos todos los días. Que no cualquiera se tira a salvar a una persona, que se tiene que sentir orgullosa del hijo que tiene. Y ella se puso a llorar, como haríamos cualquiera de nosotros, y le prometí que lo íbamos a encontrar. Por suerte lo pudimos hacer”, expresó.
González dijo que esta causa ya era “algo personal”. “Más por la madre, yo soy padre también, y era encontrar el cuerpo de su hijo para que se pueda ir con él y que pueda hacer el duelo que tenga que hacer”.
“Estamos para salvar vidas, y en este caso que estábamos buscando un cuerpo… Lo que debe ser para un padre no tener a su hijo, aunque sea físicamente para darle un entierro y llorarlo en un lugar, porque no encontrarlo es jodido…”.
“Para mí es un alivio increíble. Saber que esa madre va a poder despedir a su hijo es todo”, cerró.
Foto: Filtro Cero